¿Cómo las vulneraciones a los derechos afectan al desarrollo?

Por Marie Kettelaine Tannisma

La Declaración Universal de los Derechos Humanos es un documento de 30 artículos firmado entre varios países el 10 diciembre 1948 en París, durante la tercera Asamblea de las Naciones Unidas, después de observar los desastres de la segunda guerra mundial. Se refiere a los derechos de cada ser humano libre de discriminación, desigualdad o distinción de cualquier índole.

Las metas que llevaron a la creación de este documento están lejos de ser alcanzadas a pesar de que ha pasado más de 60 años. En Haití, los derechos no son respetados en muchos sentidos.

Además, de propiamente las vulneraciones a las personas, esto también afecta el desarrollo.

En nuestro país se violan todos los derechos incluidos en la declaración. Las libertades no son respetadas. Nada más es necesario visitar una cárcel aquí y se entenderá. Se puede pasar 5 años o más encerrado sin pasar frente a un juez.

La libertad de prensa es un cuento. No hay respeto por la vida de quienes hablan demasiado, pues se les mata. Matan también a las personas por su pertenencia a un grupo político. No hay libertad de pensamiento ni de religión.

Los derechos a niveles adecuados de educación, de salud no se pueden garantizar. Tampoco la alimentación, trabajo, vivienda digna. Todo aquello que la asamblea proporcionó a los seres humanos para restituirle su dignidad, fueron de una manera u otra destruido por el sistema de nuestro país.

Resultó de esto una sociedad aplastada por la mugre de la pobreza, fijado en el tiempo incapaz de ningún tipo de evolución o más bien retrocediendo.

En las líneas anteriores, hemos visto la situación desastrosa en la cual vive Haití dónde los ciudadanos viven con violaciones de sus derechos, de sus libertades. Lo que lleva a que se encuentren acorralado en un situación de miseria con ningún esperanza de desarrollo ya que este último para nacer necesita de las libertades que proporciona el gozó de los derechos humanos. Al privarnos de nuestro derechos nos han quitado al mismo tiempo la esperanza de trabajar para alcanzar nuestro desarrollo personal.

 

Marie Kettelaine Tannisma

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