¿Por qué acercarnos a la literatura haitiana?

Durante los últimos meses, he publicado en este espacio algunos textos que hacen referencia a obras literarias haitianas y caribeñas contemporáneas. ¿Pero cuál sería una de las finalidades de hablar sobre literatura en nuestros días? Uno de mis propósitos consiste en mostrar a Haití a través de su literatura, la cual ofrece narraciones que se contraponen a otros discursos sobre la sociedad haitiana (como los reiterados datos y cifras acerca de Haití que aparecen en los medios de difusión y que sólo evidencian una realidad fragmentada del país). En este contexto, la literatura cuenta otra versión de la historia y confronta la actualidad haitiana, en principio, con otras realidades de América Latina.

Muchos escritores haitianos contemporáneos llevan a cabo un trabajo en el que involucran de manera directa al lector, lo hacen partícipe de su mundo estético y lo incitan a la reflexión constante de temas relacionados con hechos históricos y políticos de la época. Esta reflexión va más allá del discurso literario mismo, pues, en el contexto haitiano, el ejercicio estético ha sido necesario para pensar la historia del país. Por ejemplo, las mujeres escritoras en Haití han emprendido un camino intrincado con el objetivo de crear discursos propios y de heredar a otras mujeres la palabra como una forma de lucha. Estos discursos literarios han podido gestarse gracias a un trabajo colectivo que se extiende a nivel social.

Las obras y el ejercicio literario, por tanto, se vuelven parte de un quehacer artístico que sirve para la exploración, el reconocimiento histórico, la estructuración de un pensamiento histórico y la vinculación emocional y estética con el pasado y el presente. Desde esta perspectiva, el artista se convierte en un testigo activo de su época que evidencia las coyunturas políticas y sociales de su entorno. El ejercicio literario de escritoras como Marie Vieux Chauvet, Évelyne Trouillot, Emmelie Prophète-Milcé, Edwidge Danticat, Kettly Mars, Yanick Lahens, entre otras, constituye una manera de acercarnos a una historia de lucha simbólica que apuesta por constituir nuevas identidades personales y colectivas. Así, las obras de estas escritoras permiten analizar la trasformación de la escritura de las mujeres en Haití y la resignificación de los espacios sociales, culturales y literarios, además del diálogo que establecen las autoras con otras narrativas de mujeres caribeñas y latinoamericanas.

En la narrativa haitiana puede encontrarse la cartografía de una cultura que ha hecho aportaciones significativas a la construcción de la identidad caribeña. La literatura puede entenderse como una invitación a mirar desde otra perspectiva al pueblo haitiano.

Finalmente, considero importante que la realidad de Haití se estudie desde distintas disciplinas (la literatura, por ejemplo) para que sean reconocidos los grandes aportes que ha hecho el pueblo haitiano a la historia universal y a los derechos humanos. En espacios de difusión como estos, los jóvenes pueden conocer los aportes de la literatura haitiana con el fin de que los autores y sus discursos tengan mayor alcance y difusión.

 

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