El hilo de la memoria

Durante el siglo XX, Haití sufrió el desgaste de varios autoritarismos, entre ellos el del régimen duvalierista[1], un régimen cuya violencia se extendió durante los años posteriores y más allá del territorio haitiano. En este contexto, la memoria (es decir, el recuerdo del hecho histórico) ha sido necesaria para posibilitar nuevos escenarios donde los haitianos puedan vivir con libertad y puedan ejercer sus derechos como individuos y ciudadanos. Pero ¿cómo se manifiesta esta memoria cuando hablamos de las nuevas generaciones, de los jóvenes, que no fueron testigos directos de estos sucesos?

En algunos ámbitos, como en el arte y la literatura, se ha utilizado el término posmemoria para explicar la manifestación de la memoria en las nuevas generaciones. En términos generales, este concepto –acuñado por la escritora rumana Marianne Hirsch— se refiere a la memoria heredada; es decir, una que está enfocada en la experiencia de personas que crecieron escuchando e interiorizando las vivencias traumáticas de su generación anterior (padres o abuelos) sin haber vivido en carne propia dichas vivencias. Los recuerdos se expanden más allá de quien los vivió. Y en esta expansión hay un sinfín de elementos que se entretejen para crear otra memoria, una que va más allá de lo dicho, que se vive en la cotidianidad de la familia y que tiene impacto en el presente de quienes no vivieron los hechos traumáticos pero que cargan con el peso de los recuerdos de sus padres o abuelos. Esta posmemoria hace visibles y significativas las relaciones afectivas entre los descendientes y los supervivientes de hechos históricos traumáticos.

En la literatura haitiana existen varios ejemplos de la manifestación de la posmemoria relacionada con el régimen duvalierista, sobre todo en contextos de migración. En la novela La mémoire aux abois (La memoria acorralada, 2010), Évelyne Trouillot retrata los años de dictadura en una isla del Caribe, a partir de las memorias opuestas de dos mujeres que vivieron esta época desde distintos emplazamientos; por un lado, María Ángela, una mujer enferma cuya madre vivió y fue víctima de este régimen autoritario; y, por el otro, Odilia, la esposa moribunda del dictador (personaje que hace un paralelismo con Simone Ovide Duvalier, esposa de François Duvalier).

En dicha novela, el cuerpo enfermo de la esposa del tirano se convierte en un espacio de reconstrucción de una memoria heredada. Odilia está a merced de María Ángela, quien sufrió, por añadidura, el régimen autoritario impuesto en la isla de su madre. El cuerpo moribundo de Odilia aparece en esta novela como un portador de memoria. María Ángela, al ver el cuerpo de Odilia, reconstruye fragmentos de la vida de su madre: “Ver sobre su lecho con olores de muerte a esa mujer desteñida que esconde al mundo su mirada altanera, me hace revivir tus últimos días, mamá. Tener que lavarla, tocarla, darle de comer, me remite a tu juventud fallida, a todos esos recuerdos a los que te aferraste hasta el final”.

Posmemoria, así, no es un llamado a la venganza; por el contrario, puede entenderse como una manera de recordar las experiencias traumáticas y el dolor de las generaciones anteriores, con el fin de posibilitar la búsqueda de formas de vida no violentas y basadas en el respeto hacia los derechos del otro.

[1]El duvalierismo en Haití comprende los años del régimen de François Duvalier (conocido como Papa Doc) de 1964 a 1971 y, posteriormente, el régimen de su hijo Jean-Claude Duvalier (Baby Doc) de 1971 a 1986.

 

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