¿Será Haití el próximo?

El pasado 28 de abril, la República Dominicana confirmaba el rompimiento de las relaciones diplomáticas con la República de China Taiwán, después de 70 años de amistad, para así integrarse a la lista (República de Panamá en el 2017, Santo Tomé y Príncipe en 2016) de los últimos países  que se han desmontado de la excursión. Dicha acción volvió a darle certeza a la teoría de Lord Palmerston (Ministro de Exteriores británico, 1846-1851)…, “Las naciones no tienen amigos o enemigos permanentes, sólo intereses permanentes».

Este anuncio, trajo de manera inmediata en el escenario político/económico un enigma sobre el efecto dominó de la política exterior de la  República popular China en América Latina y el Caribe…, ¿Quién será el próximo en abandonar el barco de Taiwán?, ¿será Haití, Nicaragua, Guatemala, otros, o ninguno? ¿Qué hará Taiwán desde luego? En lo que se espera sobre la próxima novedad, de algo que sí estamos seguro, es, que, la diplomacia del dólar/diplomacia pragmática y de reciprocidad que venía aplicando ha ido fracasando.

Rebobinando un poco la historia…

Desde el año 2008, la Administración del presidente Ma Ying-jeou, se planteó reestructurar la política exterior de la República de China Taiwán con “la diplomacia pragmática”, “que tenía como principal objetivo convertir las relaciones a través del Estrecho y las relaciones internacionales de Taiwán en asuntos complementarios” (carta de Taiwán). Esta política surge como salida al acoso que venían sufriendo desde los años 1971, cuando se quedaron sin representación diplomática en los organismos internacionales y sus agencias, y su economía empezó a sufrir por los ajustes fiscales en frontera que les aplicaba la China popular.

Taiwán empezó a aplicar la “política chequera” en los países menos desarrollados y en vías de desarrollo (algunos países del continente Áfricano, Centro América, y parte del caribe), ofreciendo; supresión de visados, misiones técnicas para el desarrollo de productos agrícolas, donaciones de productos alimenticios, becas, infraestructuras de menores costos (escuelas, village), ambulancias, entre otros. Aunque sus diplomáticos lo han negado en todos los escenarios políticos por lo que implica, han recurrido a un tecnicismo legal (el término de “cooperación como acto de buena fe” en vez de “la compra de conciencia o tráfico de influencia”) que está avalado en las cartas de los organismos internacionales, y les ha permitido nuevos mercados y apoyos de gobiernos para subsistir en el escenario político/económico internacional.

Impacto de la diplomacia pragmática en el Caribe

Para nadie es un secreto el hecho de que el país que le ha sacado mayor provecho a la situación de Taiwán ha sido la República Dominicana, desarrollando programas de gran envergadura como; “Sistema Nacional de Atención a Emergencia y Seguridad 9-1-1, la construcción de modernos hospitales, la República Digital (garantiza el acceso de la población a las tecnologías de la información, comunicación, y procesos burocráticos), fortalecimiento del Proceso de Gestión de Innovación en Pequeñas y Medianas Empresas (Mipymes), la industrialización de la actividad del bambú, elementos de equipamientos para las fuerzas castrenses (jeeps, helicópteros y motos), becas para maestrías y doctorados chinos, entre otros”.

En contraste con su vecino, Haití, que sus dirigentes se han dedicado a pretender “programas de menor impacto” conforme a las necesidades de un país que necesita desarrollarse. “Proyecto de producción y comercialización de arroz en Torbeck (Haití)» entre los años 2009 y 2012, proyecto de desarrollo de cultivos de cereales, escuela técnica agrícola, almacén, sala de conferencia, hospitales, escuelas, village (le Nouvelliste), becas para estudios de postgrados.

Esto ha hecho surgir un dilema en el debate político en la sociedad haitiana… ¿Debe Haití emular a la República Dominicana en el rompimiento de las relaciones diplomáticas con la República China Taiwán?

A la hora de establecer lazos diplomáticos /comerciales con un Estado lo primero que hay tomar en cuenta son tus necesidades y capacidades a corto y a largo plazo, ya que hay estipulaciones en los convenios que pueden convertirse en un fantasma a nunca desaparecer.

Según la estrategia país Haití 2017-2021 del BID, los indicadores demuestran; que tiene un índice de pobreza de 59% y de extrema pobreza de 24%, una tasa de crecimiento económico en promedio del 2% anual entre 2006 y 2016, más alta que en los dos decenios anteriores. El deficiente desempeño en el crecimiento económico se debe a la falta de una gran variedad de servicios sociales básicos, relacionado en parte con el hecho de que el gobierno y el sector privado carecen de la capacidad y de la estructura de incentivos adecuada para prestarlos.

El prestigio de Haití a la hora de pedir préstamos internacionales no es la mejor, consecuente de la corrupción (puesto 157, datos macros) y la inestabilidad política por la que atraviesa les imposibilita implementar el proyecto nación.   

Según el FMI, China se ha convertido en el segundo país (1ro – Estados Unidos) con la mayor economía a nivel global, con US$ 14 billones a diferencia de Taiwán con US$ 571, 45 (IMF – World Economic Outlook Database). El crecimiento de la economía China le ha permitido reavivar la llamada ruta de la seda 2.0, un mega proyecto que tiene como finalidad la “construcción de infraestructuras y la conectividad entre unos 70 países a través de las vías terrestres y marítimas” (BBC mundo).

Un lazo diplomático con la China popular le permitiría a Haití adherirse a este proyecto, que ofrece como ventaja; el desarrollo de infraestructuras de los miembros, tránsito de mercancías, cooperación en la explotación de recursos minerales (Oro, Plata, Cobre, Bauxita, Carbonato de Calcio, Lignito, Mármol, entre otros), la presencia de empresas que se traduce en la creación de empleos.

 

Hasta ahora, la relación con Taiwán no ha sido del todo beneficioso, es cierto, que, han cooperado, sin embargo, una franja de la cooperación ha sido en vano, sobre todo las becas. Donde después de cursar sus estudios Haití se vuelve el último lugar en su lista para aportar sus conocimientos por la inexistencia de sectores de desarrollo.

¿Debe Haití romper con Taiwán?, un país no se desarrolla con proyectos de pequeña envergadura.

 

 

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